TESTIMONIO DE JUANA GARCI, JESUITINA

Destaca  su condición “secular”. No quiso ser jesuita como alguno insinuó que lo fuera. Quería ser sacerdote, según él para estar inmerso en el Pueblo de Dios. Su pasión fue extender el Reino, urgido por la convicción de que todo cristiano está llamado a la santidad, según el Vaticano II en la Lumen Gentium. Su satisfacción era haber abierto caminos a los laicos.

Persona humilde, austera, sensible, con sentido del humor, enraizado en su tierra de Castilla…
Puestos sus afectos enteramente en Cristo.

Abandonado en el Padre. Solía decir: Señor, cuándo quieran, cómo quiera, dónde quiera”, últimamente previendo su propia muerte. 

Juana Garcí, Jesuitina